Del Azul Bistro & Sushibar
AtrásEn la costanera de Las Grutas, dentro de un primer piso al que se accede por una galería comercial sobre la calle Av. Jacobacci, funciona Del Azul Bistro & Sushibar, un restaurante que se ha ganado un lugar propio en la oferta gastronómica del balneario por su propuesta centrada en productos del mar, cocina a la vista y una barra de sushi que atrae tanto a turistas como a residentes. El local combina el formato de bistró con una carta pensada para quienes buscan algo distinto a la típica oferta de minutas y frituras que domina la zona costera.
El punto fuerte del lugar es, sin dudas, la barra de sushi. El itamae prepara las piezas frente al comensal, lo que permite observar el armado de cada roll y la frescura del pescado que se utiliza. Quienes han pasado por la mesa resaltan la variedad de la carta: hay opciones de sushi clásico de 16 piezas, rolls calientes tipo Hot Roll, un Dragon Roll con langostino que se ha convertido en un clásico de la casa y, para quienes no comen pescado, una versión vegetariana que incluye un roll con frutilla que ha sorprendido a más de uno. Varios clientes destacan que la frescura del pescado y el balance del arroz marcan una diferencia notable respecto de otras propuestas de sushi en la región.
El sushi vegetariano es una alternativa que amplía el público del local y permite que grupos con diferentes preferencias compartan mesa sin resignar la experiencia. También se elaboran rolls especiales de acuerdo a la pesca del día, lo que hace que cada visita pueda traer alguna sorpresa nueva. Quienes prueban el sashimi suelen remarcar la calidad del corte y la temperatura del pescado, mientras que los amantes del nigiri valoran la proporción entre el arroz y la proteína.
Fuera de la barra de sushi, la carta se apoya fuertemente en el pescado fresco del golfo y los mariscos. La picada de mariscos para dos es uno de los pedidos más repetidos: se sirve en dos etapas, una fría con cazuelas variadas y otra caliente con camarones apanados, rabas, pulpo en escabeche y empanadas de mariscos fritas. Varios comensales aclaran que las porciones son tan abundantes que perfectamente pueden satisfacer a tres personas. Las empanadas de langostinos aparecen mencionadas una y otra vez como una de las entradas más recomendables.
Entre los platos principales se destacan el ceviche mixto, que ha cosechado elogios por la frescura de la pesca blanca y los pulpitos, así como por la intensidad del rocoto utilizado; el tiradito; el salmorejo; la paella; los sorrentinos de langostinos o cordero; los tagliatelle con frutos de mar; el abadejo; el salmon blanco; la trucha a la manteca o con puré de calabaza y gírgolas; las vieiras gratinadas; y opciones de carne como el lomo, la bondiola, el cordero o el carré de cerdo a la cerveza. Los ravioles de calabaza y los raviolones negros también forman parte de la rotación habitual. Para los más chicos, hay un menú infantil con milanesa de pollo con guarnición o ñoquis.
La cocina es a la vista, lo que se transforma en un atractivo adicional: desde la barra se puede seguir el armado de los rolls y la preparación de los platos. El chef, identificado por los clientes como Leo, suele recorrer las mesas para conversar con los comensales, tomar comentarios y, en más de una oportunidad, improvisar algún plato fuera de carta si el cliente lo solicita. Esta cercanía del dueño con el servicio y se percibe como un rasgo distintivo del lugar.
La oferta de vinos está enfocada casi exclusivamente en etiquetas de la provincia de Río Negro, con una selección que incluye tintos, blancos, rosados y espumantes de bodegas locales. Varios comensales destacan que los vinos tienen una relación precio-calidad muy conveniente y que maridan correctamente con los platos de pescado y mariscos. Quienes prefieren cerveza encuentran opciones de Patagonia y otras marcas en la carta de bebidas.
El postre es otro capítulo fuerte de la casa. El crème brûlée aparece mencionado como uno de los imperdibles, al igual que el tiramisú preparado con queso mascarpone, el mousse de chocolate con frutos rojos y un tres leches que ha convencido a más de un paladar exigente. Algunos clientes señalan que la carta de postres es acotada y que no hay servicio de café o té para cerrar la comida, algo que podría sumar puntos si se incorporara.
El servicio recibe comentarios mayormente positivos. Nombres como Stefano, Victoria, Romina, Flor, Julieta, Karen y Delfi aparecen repetidos en las reseñas por su trato amable, el conocimiento de la carta y la predisposición para asesorar al comensal. El ambiente se describe como cálido, con una decoración cuidada y una identidad marina que se refleja en los detalles. El lugar es pet friendly, lo que permite ir con perros, algo valorado por quienes viajan con sus mascotas. También se realizan catas de vino en determinados días de la semana, una experiencia que suma valor a la propuesta.
Ahora bien, no todo es perfecto y conviene tener algunos puntos en cuenta antes de ir. El restaurante está ubicado en un primer piso dentro de una galería, por lo que quienes se guíen solo por Google Maps pueden confundirse al llegar: hay que buscar el local 22, ingresar a la galería y subir por la escalera. El salón es relativamente pequeño, lo que combinado con la alta demanda genera noches ruidosas y, en ocasiones, tiempos de espera prolongados. Quienes quieran asegurarse mesa deberían reservar con anticipación, sobre todo en temporada alta.
Otro aspecto a considerar es que no hay carta impresa: la oferta está escrita en una pizarra, por lo que es necesario pararse o pedir que alguien acerque el menú para leerlo. En cuanto a la barra de sushi, la mayoría coincide en que la relación precio-calidad es razonable, aunque hay quienes consideran que las piezas son chicas para lo que se paga y que algunos rolls resultan simples o con arroz sin demasiado sabor. Las quejas puntuales sobre el sushi mencionan arroz pasado o sin la vinagreta adecuada, aunque estas opiniones son minoritarias frente al volumen de elogios que recibe la barra.
El precio se ubica en un nivel medio-alto para la zona, acorde con la calidad de los productos y el trabajo de cocina. Algunos platos puntuales, como la paella en ciertas ocasiones, han sido criticados por llegar con poco marisco y mucho arroz, o por la falta de sabor. También se han reportado casos aislados de cocción deficiente en platos de carne (bondiola seca, lomo pasado) o de errores en la toma de pedidos por teléfono. La mayoría de estas situaciones parecen ser excepciones y el restaurante suele responder públicamente a los comentarios.
El horario de atención es nocturno: de jueves a domingo de 20:00 a 00:00, mientras que lunes, martes y miércoles el local permanece cerrado. Es un punto importante a tener en cuenta para organizar la visita. Los medios de pago aceptados incluyen efectivo, tarjeta de débito, crédito y QR, y hay un descuento del 10% abonando en efectivo.
Del Azul Bistro & Sushibar es una de las direcciones gastronómicas más recomendables para quien visite Las Grutas y quiera probar sushi fresco, rolls bien armados y platos de mar con identidad propia, en un ambiente cuidado y con atención personalizada. Reservar, tener paciencia con los tiempos y subir al primer piso son los tres consejos clave para aprovechar la experiencia. Para los amantes del sushi que veranean en la costa rionegrina, es prácticamente una visita obligada.