10 Recetas Japonesas
AtrásDetrás de la fachada del Mercat Villa Crespo, en el primer piso del Callejón Asiático sobre Thames 747, se esconde 10 Recetas Japonesas, un puesto gastronómico que se aleja del clásico restaurante de sushi de Buenos Aires para proponer algo distinto: cocina japonesa tradicional, casera, de preparaciones calientes pensadas para compartir. El lugar funciona como una barra con vista directa a la cocina, donde los comensales pueden observar cómo se arman los onigiri al instante o cómo se sellan las gyoza en el momento.
Lo que distingue a 10 Recetas Japonesas de otros locales de comida japonesa de la zona es su enfoque en recetas hogareñas del Japón, más cercanas al oden de un konbini o al plato de curry de un hogar nipón que a la típica barra de sushi con nigiri y maki. Su carta incluye clásicos como karaage (pollo frito marinado al estilo japonés), gyudon (bowl de carne con arroz y cebolla), yakisoba (fideos salteados con vegetales y proteínas), okonomiyaki (la famosa tortilla japonesa), ebiyaki (bolitas de langostinos rebozados), takoyaki (bolas de pulpo o langostinos), onigiri en distintas versiones, gyoza de cerdo, pollo, hongos o veganas, y una reconfortante sopa de miso elaborada con miso importado y caldo de kombu y katsuobushi. También ofrecen tonkatsu, menchi katsu y pop-ups de ramen que rotan periódicamente.
Ambiente y ubicación
El puesto se ubica en el primer piso del mercado, dentro de un sector ambientado con carteles del metro de Tokio que transportan al visitante a las calles de Shibuya o Shinjuku. La decoración es minimalista pero con detalles que evocan la cultura pop japonesa: stickers en las paredes, referencias al anime y una estética cuidada. Las mesas son compartidas, al estilo de los patios de comida, y los fines de semana suelen haber shows en vivo o eventos que generan bastante ruido, algo a tener en cuenta si se busca un ambiente tranquilo para conversar.
El horario de atención es de martes a jueves de 12:00 a 22:00, viernes y sábados de 12:00 a 00:00, y domingos de 12:00 a 22:00. Los lunes el local permanece cerrado. Aceptan pedidos para llevar pero no realizan delivery propio, aunque figuran en aplicaciones como PedidosYa y Rappi (donde, según algunos comentarios, los precios suelen ser más elevados que en el mostrador). Los medios de pago incluyen efectivo (con descuento), Mercado Pago y tarjetas de débito; para crédito suele ser necesario presentar la tarjeta física.
Lo bueno: sabores, atención y opciones para todos
El karaage es, sin dudas, la estrella del lugar. Varios comensales lo describen como el mejor pollo frito estilo japonés que probaron en Argentina, e incluso una clienta japonesa confirmó en una reseña que se trata del mejor karaage del país. El rebozado es crocante por fuera, jugoso por dentro, bien marinado y servido con repollo fresco y una salsa que varía según la preparación. Viene en opción apta para celíacos, con una freidora separada que evita la contaminación cruzada, un detalle fundamental para quienes siguen una dieta sin TACC.
Otro punto fuerte son los onigiri, preparados en el momento con distintas variedades: atún con mayonesa, pollo picante, mijo, salmón, entre otros. El de atún con mayo es uno de los más pedidos y funciona perfecto como entrada o snack. Las gyoza también reciben elogios constantes: la masa queda bien sellada y el relleno resulta jugoso, con versiones de cerdo, pollo, hongos y veganas que cubren distintos públicos.
El gyudon y el yakisoba son platos contundentes, ideales para días de frío, con buena porción y sabor casero. El okonomiyaki, con su salsa agridulce típica, es otra preparación muy recomendada, aunque conviene aclarar que a algunos visitantes les resulta empalagoso por la cantidad de salsa. Los takoyaki de langostinos (y ocasionalmente de pulpo) salen bien calientes, cremosos por dentro y crocantes por fuera.
La atención es otro de los puntos altos. El equipo, integrado por personas como Jade, Diego, Lucía, Dilan, Camilo y José, suele destacarse por su amabilidad, paciencia para explicar el menú a quienes nunca probaron comida japonesa y buena predisposición ante pedidos especiales. Muchos clientes comentan que se fueron con ganas de volver tras la primera visita, justamente por el trato recibido.
El local también dicta cursos de cocina japonesa, lo que habla de un conocimiento profundo de las recetas que después se sirven en el mostrador. Para quienes buscan incursionar en la gastronomía nipona sin viajar, es una buena puerta de entrada.
Lo malo: tiempos, porciones y ruido
Como todo lo que se prepara al momento, la espera puede extenderse más de lo esperado en horarios pico. Varias reseñas mencionan demoras de entre 30 y 50 minutos cuando hay mucha gente o eventos en el mercado, algo a considerar si se va con el tiempo justo. El equipo reconoce la situación y suele avisar con un teléfono que vibra cuando el pedido está listo, permitiendo a los clientes recorrer otras partes del Mercat mientras tanto.
Otro aspecto que genera comentarios divididos es el tamaño de las porciones. Mientras muchos destacan que son generosas para el precio, otros consideran que ciertos platos como el karaage, los ebiyaki o los onigiri resultan chicos para lo que se paga. Los ebiyaki, en particular, suelen describirse como bolitas pequeñas, similares en tamaño a una albóndiga, por lo que conviene pedir varias unidades si se va con hambre.
El ambiente del mercado puede volverse ruidoso los fines de semana, especialmente cuando hay shows o karaoke en vivo. Si bien esto le suma energía al lugar, no es ideal para quienes buscan una comida tranquila. Las alternativas son visitar el local entre semana o durante el mediodía de los sábados cuando aún no arrancó el evento.
Un punto menor pero a tener en cuenta: no tienen sal disponible en la mesa, ya que la cocina busca mantener los sabores originales de cada preparación. Quienes estén acostumbrados a salar los platos deben tenerlo presente.
Relación precio-calidad
El rango de precios se ubica en un nivel moderado. Los combos (que suelen incluir un plato principal, un onigiri y una bebida) arrancan en torno a los 14.000 a 22.000 pesos argentinos según la época y la combinación elegida, mientras que los platos individuales van de los 6.000 a los 16.000 pesos. Teniendo en cuenta la calidad de los ingredientes, el hecho de cocinar todo al momento y las opciones libres de gluten, la relación precio-calidad es considerada buena por la mayoría de los visitantes.
El local también acepta efectivo con un 10% de descuento, una ventaja interesante para quienes buscan economizar.
Veredicto para el potencial cliente
10 Recetas Japonesas es una parada obligada para los amantes de la comida japonesa en Buenos Aires que quieran ir más allá del sushi tradicional. Su karaage, sus onigiri frescos y su gyudon bien condimentado lo convierten en un referente dentro del circuito de gastronomía nipona local. Las opciones sin TACC, veganas y vegetarianas están bien logradas, lo que lo hace inclusivo para distintos tipos de dietas.
¿Cuándo ir? Lo ideal es entre semana o al mediodía de los sábados antes de que empiecen los eventos. ¿Qué pedir? El combo de karaage con onigiri de atún es un clásico infalible; si se va en grupo, la picada japonesa con gyoza, takoyaki y ebiyaki permite probar varios sabores en una sola visita. Para los más curiosos, seguir su Instagram y estar atentos a los pop-ups de ramen o a los cursos de cocina que ofrecen periódicamente.
Quien busque una experiencia de restaurante japonés formal con mesa reservada y ambiente silencioso probablemente no encuentre aquí lo que busca. Pero quien quiera probar comida japonesa auténtica, preparada con cuidado y servida por gente que realmente conoce el producto, tiene en 10 Recetas Japonesas una de las mejores opciones de Villa Crespo.