Nueva Casa Japonesa
AtrásNueva Casa Japonesa es uno de esos lugares que cualquier amante de la gastronomía oriental debería tener anotado en su agenda. Ubicado en Humberto 1º 2357, en el barrio de San Cristóbal de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, este establecimiento combina en un mismo edificio un supermercado de productos japoneses y dos restaurantes donde se sirven platos clásicos de la cocina del país asiático. La propuesta resulta especialmente atractiva para quienes buscan probar sushi, ramen, udon y otras preparaciones niponas sin tener que viajar al Barrio Chino o gastar una fortuna.
Una experiencia que combina compra y comida
Lo primero que sorprende al cruzar la puerta es la dualidad del lugar. En la planta baja funciona un supermercado con una variedad impresionante de productos importados directamente de Japón: desde salsas, fideos instantáneos y snacks hasta artículos de bazar, vajilla, cerámica, utensilios de cocina y hasta pequeños tender de ropa. Las góndolas están prolijamente ordenadas y el ambiente es luminoso, lo que permite recorrer con comodidad sin sentirse apretujado. Varios visitantes resaltan que los precios del supermercado son más convenientes que los del Barrio Chino, y que ahí se consiguen ingredientes difíciles de hallar en otros comercios de la ciudad.
El sector gastronómico se divide en dos espacios diferenciados. En el primer piso funciona el restaurante principal, con varias salas y una barra donde se puede observar a los cocineros trabajar. En la planta baja, según el día de la semana, también se habilita un sector de Donburi y Udon, e incluso un pequeño espacio dedicado al sushi los fines de semana. Esta distribución hace que sea un sitio ideal para ir en grupo, ya que cada integrante puede elegir su propio formato de comida.
La carta: clásicos japoneses a precios razonables
El menú del restaurante principal gira alrededor de los grandes referentes de la cocina japonesa. El plato estrella, según la enorme mayoría de quienes han pasado por allí, es el ramen. Hay varias versiones disponibles: el clásico chashu ramen (con cerdo y hongos), el tonkotsu ramen (con caldo concentrado a base de hueso de cerdo), el miso ramen, el yasai ramen (opción vegetariana) y opciones más picantes para quienes buscan un extra de intensidad. El caldo es uno de los puntos más elogiados, descrito como potente, bien trabajado y con una profundidad de sabor que no se encuentra fácilmente en Buenos Aires.
Además del ramen, la carta incluye una buena selección de udon (con caldo claro y fideos gruesos), donburi (platos de arroz con distintas coberturas como el kakuni don, con panceta de cerdo glaseada), katsu kare (milanesa de cerdo rebozada en panko servida con curry japonés y arroz), tonkatsu y pollo o trucha teriyaki. Para abrir el apetito hay entradas como gyozas (de cerdo o vegetales), takoyaki (bolitas de masa con pulpo), karaage (trozos de pollo frito al estilo japonés) y baos rellenos.
El sushi también tiene su lugar en la propuesta, aunque está más concentrado en el sector de Donburi de la planta baja los fines de semana. Las piezas que se sirven son rolls clásicos bien ejecutados, niguiris de salmón y otras variedades que, sin buscar la sofisticación de un restaurante exclusivo de pescado crudo, cumplen con creces en sabor y frescura.
El formato “en set”: una gran idea
Una de las particularidades del servicio es la opción de pedir los platos “en set”. Esto significa que, al elegir el ramen, el udon o cualquiera de los principales, se recibe también una selección de pequeños acompañamientos que el chef decide ese día: puede incluir arroz, pickles, verduras frescas, algún trozo de cerdo desmenuzado, sopa de miso o pequeñas porciones de otras preparaciones. Además, el set incluye una bebida sin alcohol. Por un valor que ronda los 22.000 a 34.000 pesos (según el plato), la oferta resulta muy conveniente, y quienes no comen mucho pueden incluso compartir un plato entre dos personas.
Para los que prefieren pedir sin set, los platos también vienen generosos y muchos traen su porción de arroz incluida. El precio de los principales solos es algo menor, lo que deja la puerta abierta a quienes quieran economizar o agregar alguna entrada extra.
Cómo funciona el sistema de espera
Aquí llega uno de los puntos más comentados, tanto para bien como para mal: la espera. El restaurante del primer piso no toma reservas para grupos menores a siete personas, por lo que hay que acercarse, anotarse en una lista y esperar a que los llamen por los parlantes del local. Los fines de semana, especialmente al mediodía, la fila puede extenderse fácilmente entre una y dos horas. En días de semana la espera se reduce bastante, y llegando poco después de la apertura, a las 11:30, es factible sentarse sin demora.
El aspecto positivo de la espera es que el supermercado de abajo funciona como una excelente distracción. Mientras suena tu turno, podés recorrer las góndolas, comprar golosinas japonesas, probar algún Pocky de menta, elegir salsas para llevar a casa o simplemente curiosear los productos de bazar. El tiempo pasa más rápido de lo que parece y, cuando menos lo esperás, te llaman por altoparlante.
El ambiente y el servicio
El salón principal es amplio, limpio y bien iluminado, con varias salas que permiten acomodar a mucha gente. La cocina queda a la vista, lo que añade un toque de transparencia al proceso. El personal es atento y amable, y suele explicar con detalle qué incluye cada plato o qué son los acompañamientos, algo especialmente útil para quienes se acercan por primera vez a la comida japonesa. Los baños están impecables, algo que se agradece sobre todo cuando el local está a pleno.
El mayor inconveniente del ambiente, cuando el restaurante está lleno, es el nivel de ruido. Las conversaciones de las mesas vecinas, sumadas al murmullo general de un salón completo, hacen que sea difícil mantener una charla distendida. La falta de paneles acústicos se nota, y es algo que varios clientes mencionan en sus comentarios.
Precios, promociones y formas de pago
La relación precio-calidad es otro de los puntos fuertes del lugar. Considerando los precios habituales de la comida japonesa en Buenos Aires, aquí se puede comer ramen, sushi u otras preparaciones a valores razonables. El ticket promedio para una persona suele ubicarse en torno a los 20.000-30.000 pesos si se piden uno o dos platos con bebida incluida.
Un beneficio adicional es el descuento del 10% que se aplica pagando en efectivo, tanto en el restaurante como en el supermercado. También aceptan tarjetas de crédito, débito y Mercado Pago. El local cuenta con estacionamiento propio, un detalle práctico para quien va en auto y que se suma a la oferta integral del lugar.
Lo mejor y lo mejorable
Entre los aspectos más valorados están la autenticidad de los sabores, las porciones abundantes, la frescura de los ingredientes, la atención cordial, la variedad del supermercado y el hecho de que sea posible probar platos típicos japoneses sin pagar precios prohibitivos. El ramen en particular es descrito por muchos comensales como uno de los mejores de Buenos Aires.
En el debe, además de la espera y el ruido ya mencionados, aparecen algunas observaciones puntuales: los acompañamientos del set varían según el día y a veces son menos interesantes que el plato principal, las opciones vegetarianas son algo limitadas, los aderezos que se consiguen en el supermercado tienen origen brasileño (no japonés) y el horario de atención del restaurante termina a las 16:00, sin servicio nocturno, lo que limita las opciones para quienes solo pueden cenar afuera.
Consejos prácticos para la visita
Si decidís acercarte, conviene tener en cuenta algunos tips que marcan la diferencia. Llegar entre las 11:30 y las 12:00 garantiza menor espera. Pedir los principales en set ofrece la mejor relación precio-cantidad. Si vas en grupo grande, es recomendable avisar con anticipación, ya que ahí sí aceptan reservas. No dejes de probar el cheesecake japonés, uno de los postres más pedidos, ni el curry, que tiene un punto picante interesante pero bien equilibrado. Y al salir, date una vuelta por el supermercado: los panes rellenos de adzuki y los termos japoneses son clásicos entre los compradores frecuentes.
Un lugar para volver
Nueva Casa Japonesa tiene algo que pocos restaurantes en Buenos Aires logran: una combinación de autenticidad, precio accesible y variedad que invita a regresar. Quienes lo descubren suelen volver, y quienes ya son clientes habituales lo recomiendan sin dudar. Con una atención cuidada, platos bien ejecutados y la ventaja adicional del supermercado, se posiciona como una parada obligada para quien quiera conocer (o profundizar en) la cocina japonesa sin salir de la ciudad.