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Miyako

Miyako

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Av. Nazca 388 6º Piso, C1406AJP Cdad. Autónoma de Buenos Aires, Argentina
Restaurante Restaurante asiático Restaurante japonés
9.2 (6898 reseñas)

Subir al ascensor, pulsar el botón del sexto piso y abrir la puerta del pasillo para encontrar la entrada de Miyako es una experiencia que muchos comensales recuerdan como parte esencial de la visita. El local funciona desde hace décadas en el sexto piso de un edificio vidriado sobre la Avenida Nazca 388, en pleno barrio porteño de Flores, y esa ubicación elevada genera un quiebre inmediato con el caos exterior: al cruzar la puerta, el ruido y el movimiento de la zona comercial quedan literalmente varios pisos abajo. Para quienes llegan por primera vez, vale la pena saber que la entrada no cuenta con cartelería visible desde la calle, por lo que conviene buscar el edificio y subir directamente.

El restaurante se especializa en comida japonesa, con una carta que recorre los clásicos del género y suma creaciones propias. El protagonista indiscutido es el sushi, que la mayoría de los visitantes describe como fresco, bien armado y con piezas abundantes. Los nigiris de salmón suelen recibir menciones elogiosas por el grosor de la lámina de pescado y por una base de arroz reducida en comparación con otros locales de la ciudad, un detalle que quienes suelen pedir esta pieza agradecen especialmente. Las tablas de rolls, los hot rolls phila y los combinados también figuran entre los pedidos más recurrentes, y la frescura del pescado es un punto que los habituales remarcan de manera consistente.

Además del sushi, la propuesta incluye ramen en distintas versiones (miso, aka, sea food, veggie), gyozas con rellenos variados, tempuras, langostinos empanados en panko, ceviche, katsudon, kare rice con katsukare, teriyaki de pollo, salmón o carne, yakisoba y platos calientes como wok de verduras. Para quienes buscan opciones sin proteína animal, hay alternativas vegetarianas y veganas bien trabajadas, incluyendo un ramen veggie y curry de vegetales. El menú también contempla sets combinados pensados para compartir —el Dinner Set para dos o tres personas es uno de los más pedidos— y un menú ejecutivo durante el mediodía que resulta bastante más accesible en precio.

El ambiente es otro de los puntos altos de Miyako. Al estar en un piso alto, la sensación es de tranquilidad incluso en horarios pico, y las mesas tipo boxes con botón de llamada permiten conversar sin necesidad de levantar la voz. La decoración mantiene un estilo japonés tradicional con luces cálidas, y hay sectores con ventanales que dan hacia la calle, además de un pequeño balcón para fumadores y un entrepiso desde donde se ve el salón principal. La música suele estar a un volumen moderado, aunque algunos comensales recomiendan pedir que la bajen en noches concurridas para evitar que las conversaciones se vuelvan cuesta arriba.

En cuanto al servicio, la atención suele ser amable y atenta, con mozos que explican el menú, sugieren combinaciones y asesoran a quienes no están familiarizados con la gastronomía japonesa. Varios nombres propios aparecen repetidos en los comentarios de los visitantes —Isabel, Virna, Inés, Martín— como ejemplos de personal que marca la diferencia. Sin embargo, no todo es parejo: en horarios de mayor demanda es posible que la atención se vuelva más lenta y que los tiempos de espera entre plato y plato se estiren, algo que conviene tener presente si se concurre un viernes o sábado por la noche sin reserva previa.

Sobre los precios, Miyako se ubica en un segmento intermedio para la oferta de comida japonesa en Buenos Aires. No es de los más económicos, pero la relación precio-calidad es un argumento que defienden muchos clientes habitués. Los combos de sushi suelen ser convenientes para compartir, el menú ejecutivo del mediodía tiene precios amigables, y existe una promoción de 2×1 en tragos antes de las 20:30. Los vinos de origen oriental tienden a ser más caros que las opciones nacionales, y algunos cócteles pueden sentirse algo elevados de precio si se comparan con bares especializados, aunque la carta es variada e incluye tragos sin alcohol para quienes prefieren manejar.

Para ir, lo más recomendable es reservar con anticipación, sobre todo los fines de semana. El local no tiene demasiada cantidad de mesas y suele llenarse rápido, en especial los boxes cerca de la ventana que ofrecen mayor privacidad. Quienes no consigan lugar en el turno principal pueden probar en el horario de 18:30 o después de las 22:00, cuando el movimiento suele calmarse. De día, la zona comercial de Flores complica el estacionamiento, pero de noche se puede parar en la puerta sin problemas; el local también entrega un voucher para dos horas de estacionamiento gratuito en un parking de Nazca 464, a una cuadra del edificio.

El local cuenta con entrada accesible para personas en silla de ruedas, ofrece delivery y takeout, y acepta pagos en efectivo —con un descuento del 10% de lunes a jueves que no todos los mozos aplican de manera automática, por lo que vale la pena recordar pedirlo—. El teléfono de contacto es 011 4611-2638 y se puede pedir comida para retirar o consultar disponibilidad. El horario de atención es de lunes a sábados de 11:30 a 15:30 y de 18:30 a 23:30; los domingos permanece cerrado.

Dentro de los aspectos a tener en cuenta antes de elegirlo, conviene saber que la calidad del sushi puede variar según la jornada y el turno: algunos clientes de muchos años notan que ya no es tan excepcional como en sus primeras épocas, especialmente en lo que refiere al sabor del arroz y al punto del pescado. El ramen también divide opiniones: hay quienes lo consideran uno de los mejores de Buenos Aires y otros que lo encuentran demasiado salado o con fideos de baja calidad. La demora en servir los platos en horas pico es otra queja recurrente, y algún visitante mencionó que la música ambiental puede estar más alta de lo deseable. Por último, el olor que sale del baño en jornadas puede percibirse en el salón, según reportes puntuales.

Miyako es una opción sólida para quienes buscan comer sushi fresco y auténtica comida japonesa en Buenos Aires, con la particularidad de encontrarla en un piso alto del barrio de Flores. Funciona bien como lugar para una salida en pareja, una reunión con amigos o una comida familiar, y su menú permite tanto un almuerzo rápido con menú ejecutivo como una cena extensa con variedad de entradas, rolls, sashimi, ramen y postre. Quienes valoran la tranquilidad por encima del bullicio de los locales a la calle encontrarán en este sexto piso una experiencia atípica dentro de la oferta gastronómica porteña. Acercarse, subir el ascensor y dejarse guiar por el personal suele ser la mejor forma de entender por qué tantos clientes vuelven año tras año.

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