Fujisan
AtrásFujisan es uno de esos nombres que resuenan con fuerza cuando se habla de sushi en Buenos Aires. Ubicado en Mendoza 1650, pleno corazón del Barrio Chino de Belgrano, este restaurante japonés se ganó a lo largo de los años un lugar de referencia entre quienes buscan una experiencia gastronómica asiática auténtica sin alejarse demasiado de la ciudad. Su fachada invita a detenerse: una pequeña fuente con peces koi, un puente de madera y detalles que reproducen la estética tradicional nipona marcan el ingreso a un espacio amplio, distribuido en dos plantas, donde la ambientación sobria y la iluminación cuidada generan el marco perfecto para una comida tranquila.
Lo primero que destaca al cruzar la puerta es la sensación de estar ante un clásico. No es un local improvisado ni de moda pasajera: Fujisan tiene esa solidez de los proyectos que llevan años consolidándose. La decoración incluye biombos, cuadros y elementos culturales que transportan al visitante a otro hemisferio. El salón principal, con capacidad para grupos numerosos, y el primer piso, más íntimo y tradicional, ofrecen opciones para distintas ocasiones, ya sea una salida en pareja, una reunión familiar o una cena con amigos.
El plato fuerte, como es de esperar, es el sushi. Las reseñas de clientes coinciden en señalar la frescura del pescado como uno de los grandes diferenciales. Piezas de tamaño generoso, sashimi que prácticamente se deshace en la boca, niguiris bien armados y rolls con combinaciones clásicas y creativas. El Philadelphia, el Panko y el Alaska aparecen repetidamente entre los más recomendados por los comensales, aunque la oferta es mucho más amplia. La tabla de sushi premium, con alrededor de 40 piezas entre sashimi, niguiris y rolls, se destaca como una opción ideal para compartir y probar la variedad de la casa. Para quienes prefieren el sushi más tradicional, el menú incluye desde los rolls más sencillos hasta preparaciones más elaboradas con salmón rosado del Pacífico y otros ingredientes de calidad.
Pero el menú de Fujisan va mucho más allá del sushi. La carta es extensa y una amplia variedad de platos típicos de la cocina japonesa. Los harumakis de salmón y las gyozas son elecciones como entrada, mientras que los principales incluyen ramen, tonkatsu, tempura, curry, yakimeshi, platos wok y ensaladas. El ramen Fujisan, con caldo bien sazonado, y el tonkatsu, con su corteza crujiente y abundante, son dos de los más pedidos. Para quienes buscan opciones vegetarianas, hay varias alternativas de rolls veggies, ramen vegetariano y platos a base de verduras que también reciben elogios.
Un punto fuerte que merece destacarse es el menú ejecutivo que se ofrece al mediodía, especialmente de martes a viernes. Por un precio muy accesible, el comensal recibe una entrada, un plato principal —con opciones que incluyen sushi surtido, ramen, tonkatsu y más— y una bebida sin alcohol. Esta propuesta convierte a Fujisan en una opción atractiva para almorzar en la zona sin que el bolsillo sufra demasiado. Además, quienes abonan en efectivo acceden a un descuento adicional, lo que mejora aún más la relación precio-calidad. El restaurante también ofrece opciones para celíacos, con salsa de soja sin TACC y varios platos aptos, aunque la variedad de sushi sin gluten con opciones vegetarianas todavía es limitada.
El servicio es otro de los aspectos que los clientes resaltan con mayor frecuencia. Mozos como Kevin, Mayra, Guadalupe, Siro y Florencia son mencionados por nombre en las reseñas, señal de que logran construir un vínculo cercano con el público. La atención suele ser amable, atenta y relativamente rápida, lo que en un restaurante de estas dimensiones no es menor. Sin embargo, la experiencia puede variar significativamente según el momento de la visita. Durante los fines de semana y feriados, el local suele estar lleno y es casi obligatorio reservar; de lo contrario, la espera puede extenderse fácilmente hasta 30 minutos o más. En esos picos de concurrencia, algunos comensales reportaron demoras prolongadas tanto para conseguir mesa como para recibir los platos, además de ciertas irregularidades en la limpieza de los baños.
En cuanto a los aspectos mejorables, las críticas más recurrentes apuntan a la inconsistencia de algunos platos del menú ejecutivo, donde el arroz a veces resulta excesivo en proporción al relleno, y el salmón puede escasear. También se mencionan experiencias puntuales con el ramen, al que ciertos clientes encontraron falto de sazón o con demasiada alga, y casos aislados de intoxicación alimentaria que, si bien no parecen ser la norma, generan dudas sobre la cadena de conservación de algunos ingredientes. Otro punto a considerar es el precio de la carta regular, que para muchos comensales resulta algo elevado si se compara con la media del barrio, especialmente en el tramo nocturno y de fines de semana.
El horario es otro detalle a tener en cuenta: Fujisan permanece cerrado los lunes, mientras que de martes a domingo abre de 12:00 a 00:00, un rango amplio que permite tanto almuerzos como cenas tardías. El local cuenta con accesibilidad para personas en silla de ruedas, acepta distintos medios de pago —incluyendo tarjetas de crédito y débito— y ofrece servicio de comida para llevar. También dispone de conexión mediante aplicaciones de delivery, lo que facilita disfrutar de su sushi en casa.
En definitiva, Fujisan es una apuesta sólida para quienes buscan sushi fresco en Buenos Aires y no temen pagar un poco más por la calidad. Su ambientación temática, su carta amplia, su menú ejecutivo competitivo y la calidez habitual de su personal lo convierten en una opción a considerar, sobre todo para visitar entre semana o llegar temprano los fines de semana. Como en todo restaurante de alto tránsito, la experiencia puede fluctuar según el día y la hora, pero quienes lo eligen con la expectativa correcta suelen salir más que conformes. Si estás por el Barrio Chino y te tienta el sushi, vale la pena darle una oportunidad.