Bao Kitchen
AtrásUna cena que comienza con la observación de chefs taiwaneses dando forma a mano a cada dumpling y termina con un trozo de cheesecake japonés acompañado de helado de coco puede vivirse en pleno Palermo Hollywood. Bao Kitchen abrió las puertas de su segunda sucursal en Bonpland 1679 con la promesa de llevar la gastronomía de Taiwán a Buenos Aires, y a juzgar por la cantidad de comensales que repiten la visita, parece estar cumpliendo el objetivo con solvencia.
El local se identifica a simple vista por su estética cuidada, con toques orientales que se hacen evidentes desde la entrada. La cocina a la vista es quizás el rasgo más distintivo del salón: una vez sentados, es posible seguir de cerca cómo se manipulan los ingredientes, se arman los bollos al vapor y se saltean los woks. Esa transparencia, sumada a la higiene rigurosa que varios visitantes destacan, genera una confianza inmediata antes de probar el primer plato.
La propuesta gastronómica: Taiwán en el plato
La carta de Bao Kitchen se aleja deliberadamente de la comida china de cantina. Aquí el foco está puesto en los clásicos taiwaneses, con interpretaciones propias de la fundadora Meilin Klemann y su madre Liwei, ambas nacidas en la isla. La utilización de productos orgánicos es una decisión consciente que se refleja tanto en los vegetales como en el pollo, criado sin antibióticos según relatan los responsables del lugar.
Entre las especialidades más pedidas figuran los baos, esos panes blancos y esponjosos al vapor que se rellenan con distintas proteínas y vegetales. El de langostinos es descrito por varios comensales como sobresaliente, mientras que el de hongos king oyster salteados con ajo, kale y salsa gong bao atrae a quienes buscan opciones vegetarianas. También se sirven versiones con bondiola, pollo orgánico y cerdo, todas elaboradas con cocción exacta y rellenos equilibrados.
Los dumplings son otra de las atracciones principales. Los Hongyou Chaoshou, servidos con su característico aceite rojo picante, y las gyozas de cerdo a la plancha encabezan los pedidos como entrada. El Lurou Fan, arroz coronado con cerdo braseado en salsa de soja y especias, es una preparación reconfortante, ideal para los días fríos. Quienes prefieran fideos tienen varias opciones: el Lurou Mian (fideos con el mismo guiso de cerdo), el Beef Noodle Soup, con caldo profundo y carne tierna, y el Ban Mian, una preparación de fideos caseros de trigo con salsa de maní y aceite rojo que varios visitantes califican como memorable.
Para los que busquen alternativas vegetarianas o veganas, hay una página entera del menú dedicada a estas opciones, algo poco habitual en restaurantes de comida asiática. El Mapo Tofu, el Curry Jade con tofu y el tofu crispy son tres platos que concentran buenas opiniones. Las opciones sin gluten también están contempladas, y el equipo acepta modificar preparaciones ante restricciones puntuales, como ocurrió con un comensal al que le sumaron tofu extra al curry.
El ambiente y la experiencia
El salón principal es amplio, luminoso y se mantiene en un nivel de ruido bajo, lo que permite conversar sin esfuerzo. La decoración combina elementos tradicionales chinos con un toque moderno, y las paredes exhiben frases y motivos relacionados con la filosofía oriental, en especial con Falun Dafa, disciplina que los dueños practican y comparten con quienes estén interesados en conocerla. Esto le da al lugar una atmósfera reflexiva que contrasta con la energía más frenética de otros restaurantes orientales en Buenos Aires.
El servicio suele ser cálido y dedicado. Meilin, la dueña, recorre las mesas para asegurarse de que la experiencia sea la esperada, y suele tomarse tiempo para recomendar platos, explicar ingredientes y hasta adaptar preparaciones según restricciones alimentarias. Los mozos Sebastián, Ana, Reinaldo, Jaqueline y Gustavo son mencionados repetidamente por su amabilidad y conocimiento del menú. Quienes vayan a celebrar un cumpleaños pueden esperar un detalle: un pequeño brownie con helado y una vela suelen aparecer en la mesa como agasajo.
El menú ejecutivo de mediodía, disponible entre semana, ofrece una opción con bebida incluida a un precio razonable, una alternativa interesante para quienes trabajan en la zona y buscan comer bien sin gastar demasiado. El rango de precios por plato en la carta principal es moderado, alineado con el nivel de los insumos y la calidad del producto final.
Lo que se puede mejorar
No todo es perfecto. Algunos clientes que suelen visitar la sucursal de Recoleta, la original ubicada sobre Avenida Pueyrredón, notan diferencias: la casa matriz suele percibirse como más íntima y con un servicio más cercano, mientras que la de Palermo Hollywood puede sentirse algo más orientada al público ocasional. En ese sentido, en horas pico el ritmo del servicio puede acelerarse y la atención perder algo de calidez.
También hay comensales que señalan que algunos platos taiwaneses poseen un dulzor característico que no siempre convence al paladar occidental. Los que están acostumbrados al perfil más salado o picante de la cocina china tradicional argentina pueden encontrar sabores inesperados, especialmente en guisos y salsas. Es algo a tener en cuenta: vale la pena preguntar antes de pedir si se tiene baja tolerancia a lo dulce, ya que el picante suele servirse aparte para que cada uno lo dosifique a gusto.
El local tampoco ofrece delivery propio a través de aplicaciones externas y al menos una denuncia de intoxicación a través de Rappi no fue reconocida por el establecimiento, que sugirió verificar la procedencia del pedido. Quienes quieran disfrutar de la comida en casa deberán asegurarse de que el envío provenga efectivamente del local. Además, no se sirven gaseosas como decisión de la casa: solo se ofrecen aguas, tés fríos de durazno o jamaica, cervezas y vinos, algo a considerar para quienes busquen una carta de tragos más amplia.
Información práctica para la visita
Bao Kitchen Palermo Hollywood funciona en Bonpland 1679, entre Honduras y Gorriti, en una zona con buena oferta de estacionamiento. Abre de lunes a jueves de 18 a 23 horas, los viernes de 18 a 23:30, los sábados en dos turnos, de 12 a 16 y de 18 a 23:30, y permanece cerrado los domingos. Acepta reservas, algo recomendable especialmente los fines de semana, y el local cuenta con una mesa accesible para sillas de ruedas.
Acepta pagos en efectivo y tarjeta, y según comentan algunos clientes hay un descuento pagando en efectivo. El teléfono de contacto es 011 15-6821-4242 y se puede consultar la carta actualizada en su sitio web oficial. La comida taiwanesa bien hecha, con materia prima trazable y cocción a la vista, rara vez baja a esta zona de Palermo sin cierto costo, pero el resultado compensa para quienes valoran autenticidad por sobre precio.
Para quienes nunca hayan probado la gastronomía taiwanesa en Buenos Aires, este puede ser un punto de partida amigable y bien explicado, con personal que guía la elección y un menú que no abruma por su tamaño. Y para los que ya conocen la cocina asiática y buscan algo más auténtico que el típico arroz cantonés con wantán, este es un sitio donde la comida oriental se toma en serio, con productos artesanales y una historia familiar detrás de cada plato.