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Chinofino

Chinofino

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Gorriti 4802, C1414 Cdad. Autónoma de Buenos Aires, Argentina
Restaurante Restaurante de cocina panasiática Restaurante especializado en ramen Restaurante japonés
9 (5276 reseñas)

Detrás de una fachada vidriada sobre la calle Gorriti 4802, en el corazón palpitante de Palermo Soho, se esconde Chinofino, un local pequeño y cálido que desde hace años conquista el paladar de quienes buscan una experiencia de ramen y baos con identidad propia. No se trata de una propuesta más dentro de la oferta de comida oriental en Buenos Aires: aquí la cocina trabaja con fideos caseros, caldos de cocción prolongada y una carta breve pero muy estudiada que gira en torno a la cocina asiática de autor.

Al cruzar la puerta, lo primero que llama la atención es la cocina abierta: los comensales pueden observar cómo el equipo cocina los fideos, arma los baos y termina cada plato al momento. Esta transparencia no es un detalle estético, sino una declaración de principios sobre la frescura y la dedicación con la que se elaboran los productos. El dueño, Tomás, suele estar presente entre las mesas, atento a que cada visita se convierta en una experiencia memorable.

Una carta breve, intensa y memorable

El menú gira alrededor de tres pilares: ramen, baos y entradas como dumplings o alitas karaage. Las variedades de ramen cambian según la temporada, pero hay clásicos que son verdaderas estrellas de la casa. El Miso Black, preparado con aceite de ajo negro quemado, es posiblemente la preparación más emblemática: un caldo oscuro, profundo y aromático que se ha ganado devotos entre los habituales. Para quienes buscan una experiencia más cercana al estilo Tokio, el Shinjuku Special recuerda a un tonkotsu japonés gracias a su caldo espeso, sus fideos al dente y su chashu que se desarma en la boca.

También forman parte del repertorio el Miso Hot para los amantes del picante moderado, el Miso Good como opción más amable, el Dan Dan Mian con su pasta de maní y sésamo, el Kimchi Ramen para los más arriesgados, el Tokyo Fire para quienes toleran bien el picante extremo y el Thai Style Ramen, recomendado por varios comensales que lo definen como una explosión de sabor. Para los clientes con dieta vegetariana o vegana, la opción más celebrada es el Vicio Vegano, un ramen que nada tiene que envidiarle a las versiones con carne, además de opciones como el Dan Dan Mian Vegano o el Bao de Flores relleno de coliflor.

Baos: la otra mitad de la carta

Aunque el ramen es el gran protagonista, los baos son el acompañamiento ideal. El The OG Bao, el Beef Bao, el Hot Byrd Bao (pollo frito ligeramente picante), el Karaage Bao, el BBQ Bao y el Bao de Panceta son algunas de las versiones más pedidas. Los baos se sirven en pan vaporizado, esponjoso y fresco, ideales para compartir como entrada antes del plato principal. Quienes buscan algo más contundente pueden optar por el Bao de Flores Veggie, muy elogiado por su sabor a pesar de ser vegetariano.

Entradas y acompañamientos

Las dumplings son otra de las apuestas fuertes: versiones al vapor de cerdo, de carne desmechada o tipo Sichuan con un toque picante. También se ofrecen los Chilled Tomatoes, un plato frío muy particular, y las clásicas alitas karaage, ideales para abrir el apetito. En el apartado de bebidas, la casa prepara una limonada muy fresca, tés fríos originales como el Green Dragon (té verde con pomelo rosado), una variante de maracuyá con té verde, umeshu (licor japonés de ciruela) y cerveza artesanal. Para el postre, el tiramisú de matcha y el snow ice de mango son los más recordados.

Ambiente y servicio

El restaurante es pequeño: cuenta con pocas mesas en su interior y algunas adicionales en la vereda. Esta intimidad es, a la vez, su mayor encanto y su principal limitación. Cuando el local está lleno, el nivel de ruido se eleva notablemente, las mesas quedan muy próximas entre sí y la sensación de agobio puede arruinar una salida en grupo grande. No hay sistema de reservas, por lo que el ingreso es por orden de llegada, y en horarios pico (viernes, sábados por la noche y mediodías de fin de semana) suele haber cola en la puerta.

El servicio es, en general, uno de los puntos más fuertes de Chinofino. Los camareros, entre los que se repiten los nombres de Rocío, Angel, Gabriel, Santiago, Sara, María Luisa y Walter, son destacados por su calidez y predisposición. Varios clientes resaltan que el personal se toma el tiempo de explicar los platos, sugerir combinaciones y adaptar las preparaciones (por ejemplo, reducir el nivel de picante o indicar opciones veganas). En algunas ocasiones, el dueño Tomás se acerca a las mesas para conversar con los comensales, un gesto muy valorado que aporta calidez al conjunto.

Aspectos a tener en cuenta antes de ir

  • Tamaño reducido: el local es chico y las mesas están muy pegadas entre sí; no es el lugar ideal para grupos numerosos ni para llevar niños pequeños, ya que no disponen de menú infantil.
  • Sin reservas: se ingresa por orden de llegada, por lo que conviene madrugar o visitarlo entre martes y miércoles, cuando suele haber menos concurrencia.
  • Tiempos de espera: algunos clientes reportaron demoras de hasta una hora entre plato y plato en horas pico. Quienes buscan una comida rápida deben considerar esta variable.
  • Relación precio-porción: si bien la calidad es alta, varias personas consideran que el tamaño de los platos es algo justo para el precio. Se puede pedir extra de fideos, chashu o huevo para completar el plato.
  • El eterno debate del huevo: una queja recurrente es que los ramen incluyen solo medio huevo marinado en lugar de uno entero, algo que muchos esperan ver en un plato de este precio.
  • Chashu: la versión por defecto suele ser de pollo, mientras que los amantes del cerdo prefieren la versión de cerdo, considerada más tierna y sabrosa. Se recomienda pedirlo específicamente.
  • Para celíacos: casi todos los platos contienen soja con gluten, lo que limita la experiencia para personas con celiaquía.

Detalles prácticos

El restaurante abre de martes a domingo, con servicio de cena a partir de las 20:00 y, los fines de semana, también al mediodía entre las 12:30 y las 16:30. Los lunes permanece cerrado. Funciona bajo la modalidad de cocina de autor con fideos caseros elaborados en el momento, y acepta pagos en efectivo (con descuento) y tarjeta. Dispone de servicio de delivery y take away, y los pedidos pueden hacerse también por WhatsApp, lo que facilita retirar el pedido sin esperar en el local.

El ticket promedio ronda los 20.000 a 30.000 pesos argentinos por persona, dependiendo de si se incluye entrada, plato principal, bebida y postre. El precio es intermedio (nivel 2 en la escala de Google), coherente con la calidad de los insumos y la técnica aplicada. Las limonadas, los tés fríos y el umeshu son buenas opciones para maridar con los baos y los ramen sin gastar demasiado.

Veredicto final

Chinofino es de esos lugares a los que vale la pena ir al menos una vez en la vida, y después se vuelve solo. La combinación de un caldo profundo, fideos frescos, baos bien armados y un servicio que se nota cuidado justifica el viaje hasta Palermo, incluso desde lejos. Quienes busquen una versión fiel del ramen estilo Tokio con identidad local encontrarán aquí una de las experiencias más auténticas de la comida japonesa contemporánea en Buenos Aires. Quienes prioricen amplitud de espacio, silencio absoluto o velocidad en el servicio deberán evaluar si están dispuestos a hacer concesiones: la calidez de la propuesta gastronómica compensa, con margen, los pequeños tropiezos logísticos del local.

Si todavía no te sentaste en una de sus mesas, acercate a Chinofino en Gorriti 4802, probá el Miso Black o el Shinjuku Special, sumá un par de baos y dejate llevar. El ramen, en esta esquina de Palermo, tiene poco que envidiarle al de cualquier callejón de Japón.

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