MAUM
AtrásMAUM es un restaurante de comida coreana auténtica que se ha ganado un lugar destacado en el barrio de Flores, Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Ubicado en Felipe Vallese 3135, sobre el coqueto Pasaje Ruperto Godoy —a pocas cuadras de la Avenida Avellaneda, una de las zonas comerciales más transitadas de la ciudad—, este local atrae tanto a vecinos del barrio como a quienes buscan una propuesta gastronómica diferente en CABA. Su propuesta se aleja de la típica comida asiática adaptada y apuesta por sabores tradicionales de Corea del Sur, preparados por sus propios dueños coreanos.
La carta es amplia y variada, pensada para que tanto quienes conocen la gastronomía coreana como quienes se acercan por primera vez encuentren opciones atractivas. Entre los platos más pedidos por los comensales se encuentran el kimbap (un enrollado de arroz con vegetales, carne o langostinos, similar a un sushi gigante pero con identidad propia), el tteokbokki (pastelitos de arroz picantes con salsa gochujang), el ramyeon (fideos instantáneos en caldo bien condimentado, disponibles en versiones de carne, res o mariscos), el jampong (sopa de fideos con mariscos estilo coreano), el tonkatsu (milanesa de cerdo empanada en panko), el bibimbap (arroz con vegetales, carne, huevo y salsa picante), el bulgogi (carne de res marinada) y el udon (sopa de fideos gruesos). También hay opciones más singulares como el Don Pasta, un bowl con milanesa de cerdo apanada en panko sobre fideos con salsa a elección, una creación fusión muy valorada por los clientes.
Uno de los grandes atractivos de MAUM es el self-service de banchan: al sentarse, los comensales pueden servirse libremente kimchi casero y nabo encurtido (danmuji), dos clásicos de la mesa coreana que acompañan perfectamente cualquier plato principal. Este detalle, sumado a la generosidad de las porciones, hace que la experiencia sea muy satisfactoria en relación precio-calidad. Quienes visitaron el local destacan que los platos son «más que abundantes», al punto de que muchas veces alcanza para compartir entre dos personas.
El ambiente es otro de los puntos fuertes. MAUM cuenta con dos pisos para comer —planta baja y primer piso— y una terraza llena de plantas que funciona como un pequeño oasis dentro del Pasaje Ruperto Godoy. La decoración combina un estilo rústico, industrial y natural, con mesas y sillas de diferentes diseños que le dan un aire acogedor y descontracturado. Las paredes verdes, los ventanales y la iluminación generan un clima cálido ideal tanto para almorzar con amigos como para una salida en familia. Quienes se sientan en la terraza pueden disfrutar además de la compañía de los gatos del lugar, que suelen hacerse presentes entre las mesas.
En cuanto al servicio, el personal suele ser amable y atento. Varios clientes destacan la buena predisposición para explicar los platos a quienes no están familiarizados con la gastronomía coreana, e incluso en algunas ocasiones hacen salir al chef para detallar el proceso de preparación. La atención es generalmente rápida: los tiempos de espera rondan los 10 a 20 minutos, algo llamativo si se considera la elaboración de cada plato. El menú incluye fotos y descripciones que resultan muy útiles para quienes se acercan por primera vez.
Los precios son moderados y se ajustan a la propuesta. Muchos comensales coinciden en que comer en MAUM resulta accesible para la calidad y cantidad de comida ofrecida, sobre todo si se compara con otros restaurantes de comida asiática en Buenos Aires. Aceptan efectivo y MercadoPago, y también ofrecen servicio de delivery y takeaway para quienes prefieren comer en casa.
Sin embargo, no todo es perfecto, y vale la pena tener en cuenta algunos puntos antes de visitarlo:
- Baños: varios clientes mencionan que el estado de los baños no siempre es el mejor, con olores fuertes y falta de papel o elementos para secarse las manos. Es uno de los aspectos más señalados como a mejorar.
- Olor a comida en la ropa: el salón de planta baja está muy cerca de la cocina, lo que puede generar que la ropa salga con olor a fritura. Si esto te molesta, conviene pedir mesa en el primer piso o en la terraza.
- No abren de noche: el horario de atención es únicamente diurno (lunes a viernes de 11:30 a 17:00, sábados de 11:00 a 16:00, domingos cerrado), lo que limita las opciones para quienes buscan cenar.
- Picante real: varios platos son auténticamente picantes gracias al gochujang. Quienes no toleran bien el picante deben prestar atención a las indicaciones del menú y consultar al personal.
- Opciones vegetarianas limitadas: si bien hay alternativas, la carta está claramente orientada a la cocina tradicional coreana con carnes y mariscos, por lo que los veganos pueden encontrar pocas opciones.
- Inconsistencias en la atención: en horas pico la concurrencia es alta y en ocasiones el servicio puede volverse más lento o despistado, con demoras en traer cubiertos, salsa de soja o extras.
- Sin postres: la carta no incluye postres, por lo que quienes buscan cerrar la comida con algo dulce deberán buscar en otro lugar.
Para quienes estén planeando su visita, algunos consejos prácticos:
- Llegar temprano, sobre todo los fines de semana, ya que el lugar se llena rápido y no aceptan reservas.
- Pedir el kimbap de entrada es casi obligatorio: es uno de los platos más elogiados y funciona como una excelente introducción a la cocina del lugar.
- Si vas en pareja, compartir varios platos suele ser la mejor estrategia para probar más sabores sin repetir.
- Probar el tteokbokki y el ramyeon de mariscos son dos clásicos muy recomendables para quienes se animan al picante.
- No irse sin servir kimchi y nabo encurtido del self-service.
En definitiva, MAUM es una parada casi obligada para los amantes de la comida coreana en Buenos Aires y para quienes quieran probar algo diferente en un ambiente agradable y a buen precio. Su ubicación en pleno Pasaje Ruperto Godoy, rodeado de otros locales gastronómicos de la colectividad coreana, lo convierte en un punto clave para una tarde de paseo por Flores. Si estás en la zona de Avellaneda buscando dónde almorzar bien, o simplemente querés incursionar en los sabores de Corea sin viajar al otro lado del mundo, MAUM te espera con porciones generosas, sabores auténticos y un ambiente que invita a quedarse. Eso sí: no te olvides de pasar por la mesa de banchan antes de sentarte.