Neko Sushi
AtrásDetrás de una fachada pequeña y casi escondida sobre la calle La Pampa, en el corazón residencial de Belgrano, funciona Neko Sushi, una propuesta de cocina japonesa con tintes peruanos que se ganó un lugar firme dentro del circuito porteño de sushi en Buenos Aires. El local es chico, cálido y muy cuidado en cada detalle: la luz tenue, la música suave y la decoración minimalista generan ese clima íntimo que muchos buscan para una cena especial o una salida con amigos.
Lo primero que conviene saber es que Neko Sushi trabaja exclusivamente con trucha y pesca blanca: aquí no hay salmón. Esta decisión, que puede sorprender a quien llega esperando la clásica pieza rosada, es parte de su identidad y les permite ofrecer un producto más fresco y diferenciado dentro del universo del sushi de trucha. Toda la carta, además, es apta celíaca, algo que vale mucho destacar para quienes tienen restricciones con el gluten.
El menú es variado y combina clásicos japoneses con aportes nikkei. Entre las piezas más recomendadas se cuentan los nigiris (especialmente el de wagyu, lisa y trucha), los rolls como el hot nori, el dos truchas, el lima y el crispy ebi, los noritacos, los handrolls, las gyozas de lomo, las croquetas de ají amarillo cubiertas con trucha curada y los clásicos ceviches con toque wasabi. El sushi se presenta con poca cantidad de arroz y mucho relleno, algo que el público valora especialmente porque marca distancia con otros restaurantes donde el arroz domina la pieza.
Una de las experiencias más particulares que ofrece Neko Sushi es la llamada Fiesta de Niguiris, una especie de omakase que se realiza los jueves a la noche en la barra, con una selección de alrededor de 15 nigiris distintos, posibilidad de repetir las piezas favoritas y maridaje con vinos blancos, rosados y tintos, muchos de ellos orgánicos. Tiene un valor fijo por persona, comienza alrededor de las 19 y la duración estimada es de dos horas. Quienes la probaron coinciden en que es una de las mejores opciones de barra de sushi con maridaje de la ciudad, y destacan el nivel de explicación del sushiman o la sushi woman sobre cada preparación.
El formato del salón se divide en tres sectores: barra, mesas internas y un patio o vereda exterior que se utiliza sobre todo en los meses cálidos. Para vivir la experiencia completa, sentarse en la barra es una buena opción: se ve de cerca el armado de las piezas y el trato suele ser más cercano. La recomendación general, en cualquier caso, es reservar con anticipación, ya que es un restaurante muy demandado, especialmente los fines de semana.
Dentro de las entradas, además de las croquetas y las gyozas, hay ostras, empanadas de mariscos, tiradito y opciones vegetarianas como empanaditas chinas de humita. Para el plato principal, además del sushi y los rolls, hay curry de mar, handrolls, chaufas y otras preparaciones nikkei. La carta de tragos incluye cócteles de autor tanto con alcohol como sin alcohol (mocktails como Sakura), y una buena selección de vinos. El servicio de mesa incluye agua con o sin gas ilimitada.
Los postres son otro punto fuerte: la torta tres leches (apta celíaca), la pavlova de maracuyá, el flan de chocolate con crema de matcha y la torta vasca suelen ser los más pedidos. En el rubro dulces hay opiniones divididas: la mayoría los destaca por sabor y originalidad, aunque algunos comensales sintieron que la torta tres leches perdió calidad respecto a una receta anterior o que la marquise y la pavlova no siempre están a la altura del resto del menú.
En cuanto al servicio, hay dos caras bien marcadas. Por un lado, buena parte del público elogia la atención de camareros como Sofi, Brenda, Alejandro, Jenifer o Germán, resaltando su amabilidad, su conocimiento del menú y la predisposición para explicar cada plato y recomendar combinaciones. Por otro lado, aparecen de manera recurrente quejas por demoras en la entrega de los pedidos, especialmente en horarios pico, y por cierta desorganización cuando el salón está lleno: pedidos que llegan fraccionados en varias tandas, tiempos de espera largos para la cuenta o falta de seguimiento una vez servido el plato. La marca reconoció esta situación y reforzó la cantidad de personal, por lo que la experiencia puede variar bastante según el día y el horario.
El precio es uno de los temas más discutidos en las reseñas. Neko Sushi se ubica en un rango medio-alto (price level 3), con rolls en torno a valores elevados y sets para compartir que pueden superar los 80.000 o 90.000 pesos argentinos por persona con bebida. El local ofrece un descuento del 20% por pago en efectivo, lo que mejora bastante la relación precio-calidad. Quienes lo prueban suelen coincidir en que no es un lugar para ir todas las semanas, pero que la calidad de la materia prima, la ambientación y el nivel de las piezas justifican la inversión para una ocasión especial.
Otro detalle a tener en cuenta es que el espacio, si bien está muy bien ambientado, es reducido y las mesas suelen estar bastante juntas, algo que puede resultar incómodo para quienes buscan mayor privacidad. El baño también es un punto que varios visitantes mencionan como mejorable en relación al nivel general del lugar.
Para quienes buscan una opción diferente dentro del sushi porteño, Neko Sushi en La Pampa se presenta como una alternativa sólida: producto fresco, cocina japonesa con identidad propia, propuestas originales como la fiesta de niguiris, un ambiente cuidado y un equipo de salón que, cuando funciona bien, eleva la experiencia. Tiene margen de mejora en los tiempos de servicio y en la consistencia del rubro postres, pero en líneas generales cumple con creces para una salida donde el sushi de calidad es el centro de la noche.
Para reservar, se puede llamar al 011 15-2564-0369 o hacerlo a través de la web oficial http://www.nekosushi.com.ar/. El local abre de lunes a sábado de 12:00 a 16:00 y de 20:00 a 24:00, y los domingos permanece cerrado. También cuentan con servicio de sushi delivery y take away para quienes prefieren disfrutar la propuesta en casa.