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ChochoSushi de Autor

ChochoSushi de Autor

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Carlos Pellegrini 1179, C1009 Cdad. Autónoma de Buenos Aires, Argentina
Restaurante Restaurante de sushi
9.8 (1074 reseñas)

ChochoSushi de Autor se posiciona como una propuesta diferente dentro del circuito gastronómico porteño, especializado en sushi de autor con un enfoque artesanal que prioriza la frescura del producto y la experiencia en barra. Ubicado en Carlos Pellegrini 1179, en el barrio de Retiro, este restaurante de sushi trabaja bajo una lógica de sushi bar tradicional japonés adaptada al paladar local, con turnos limitados que permiten a los comensales disfrutar de una atención personalizada y de una cocina ejecutada frente a sus ojos.

El corazón de la propuesta es el omakase, un formato de menú degustación donde el sushiman decide los platos según la pesca del día. Las opciones más solicitadas son el menú de 7 pasos y el de 4 pasos, este último pensado para quienes prefieren una experiencia más breve o cuentan con menos apetito. Quienes optan por el recorrido completo suelen destacar que cada paso supera al anterior, con preparaciones que van mucho más allá de los clásicos nigiris y rolls convencionales. El formato omakase también incluye el postre, un detalle que muchos visitantes valoran al cerrar la velada.

Entre los platos más recordados por los comensales aparecen el tiradito de chernia con mayonesa de ají amarillo, los langostinos salteados en manteca con sweet chile sauce, el wantan con tartar de trucha y burriqueta, y los hand rolls de langostino, recomendados incluso como cierre dulce en una de las opciones del menú. La carta incorpora además sashimi, tiraditos, nigiris de gran tamaño y rolls vegetarianos para quienes no consumen pescado o buscan opciones sin carne. Para personas con celiaquía, el local ofrece alternativas con salsa de soja sin gluten, aunque se recomienda avisar con anticipación para que el equipo pueda prepararse.

Una de las características más valoradas del lugar es la posibilidad de sentarse en la barra y presenciar la preparación en vivo. El espacio cuenta con una barra para aproximadamente diez personas y dos mesas para cuatro comensales cada una, lo que limita la capacidad total a unas 18-20 plazas por turno. Esta reducida dimensión genera un ambiente íntimo y cálido, aunque también implica la necesidad de reservar con anticipación, especialmente los fines de semana. Quienes logran sentarse en la barra pueden interactuar directamente con el sushiman —figuras como Gabriel, Dai, Daiana o Martín son mencionadas recurrentemente por los clientes— y recibir explicaciones sobre cada pieza antes de consumirla.

La pesca del día varía según la disponibilidad, lo que convierte cada visita en una experiencia distinta. Entre los pescados que suelen aparecer en la barra se cuentan salmón, atún rojo, chernia, besugo, corvina, trucha, lenguado, lisa, burriqueta, mero, salmón blanco y abadejo. Esta rotación, lejos de ser un problema, es interpretada por los habituales como una garantía de frescura: el arroz se trabaja en su punto justo, las piezas llegan con un brillo característico y la temperatura se cuida al detalle. Quienes probaron varios tipos coinciden en que la calidad del arroz —ni seco ni húmedo, con el aroma exacto— es uno de los sellos distintivos de la casa.

El apartado de bebidas está a la altura de la propuesta culinaria. La carta de vinos está cuidadosamente seleccionada y ofrece opciones por copa, algo no tan habitual en este tipo de restaurantes. Se destaca también la coctelería de autor, con el “Espresso Martmilie” como uno de los tragos más recomendados para cerrar la noche: un espresso martini equilibrado, intenso y elegante, ideal para quienes buscan un final con carácter. La sommelier Milagros es mencionada con frecuencia por su capacidad para sugerir maridajes precisos.

La atención del personal es, según la mayoría de las opiniones, uno de los grandes diferenciales. Nombres como Denis, Millie, Florencia, Analía, Angie y Ailén aparecen repetidamente en los comentarios como figuras que logran que el comensal se sienta atendido de manera cercana y profesional, casi como si estuviera en una reunión entre amigos. Esta calidez, combinada con el conocimiento técnico del equipo, hace que muchos visitantes vuelvan repetidamente y celebren ocasiones especiales —cumpleaños, aniversarios, salidas en pareja— en este sushi bar.

El horario de funcionamiento es acotado: de martes a viernes se ofrecen dos turnos, uno al mediodía de 12:00 a 15:00 y otro nocturno de 20:00 a 23:30; los sábados únicamente se sirve por la noche, mientras que domingos y lunes el local permanece cerrado. Esta restricción horaria responde a la filosofía del lugar, que prioriza la calidad y la dedicación sobre el volumen de servicio. Para reservar, se puede llamar al 011 2509-8949 o concurrir directamente, aunque en horarios pico es habitual que no haya lugar disponible.

Como contrapartida, hay algunos aspectos que conviene tener en cuenta antes de visitarlo. El precio se ubica en un nivel medio-alto, por lo que no es un restaurante de sushi para repetir semanalmente en todos los bolsillos. Algunos comensales han señalado que la proporción de pescado en ciertos nigiris resulta algo escasa para el valor abonado, y que el postre incluido en el menú de 7 pasos no siempre alcanza la excelencia del resto de los pasos. También se mencionaron casos puntuales de esperas largas, dificultades para conseguir reserva en determinados momentos y una experiencia de atención irregular dependiendo del turno y del personal asignado en mesa. En al menos una ocasión, una clienta reportó un trato poco amable por parte de una integrante del equipo de cocina ante un pedido vegano, situación que fue reconocida públicamente por el local con posterioridad. Por último, el espacio es realmente pequeño y no cuenta con sala de espera, lo que puede generar incomodidad si se llega antes de la hora asignada.

En definitiva, ChochoSushi de Autor es una opción sólida para quienes buscan una experiencia de sushi diferente en Buenos Aires, con producto fresco, técnica depurada y un servicio que prioriza lo artesanal por encima de lo masivo. Para aprovechar al máximo la visita, se recomienda reservar con tiempo, sentarse en la barra, dejarse llevar por el menú omakase y acompañarlo con un vino o el cóctel de la casa. Es, en síntesis, un destino para quienes valoran la pesca del día, el contacto directo con quien cocina y un ambiente cálido que invita a quedarse.

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