Del Azul Bistro & Sushibar Bariloche
AtrásDel Azul Bistro & Sushibar Bariloche se presenta como una de las propuestas más sólidas dentro del segmento de sushi en Bariloche, una ciudad donde la oferta gastronómica gira históricamente alrededor de la trucha, el cordero y la cocina de montaña. Ubicado sobre la Avenida Ezequiel Bustillo 7770, en el barrio Pinar de Festa, este restaurante de sushi rompe con el perfil gastronómico clásico de la Patagonia y apuesta por una carta donde el pescado crudo, los mariscos y los rolls son protagonistas.
El local funciona como un bistró con sushibar integrado, lo que significa que conviven en la misma propuesta platos propios de la cocina de autor con una barra dedicada exclusivamente al sushi fresco. Quienes buscan opciones de sushi Bariloche suelen destacar que aquí el arroz está bien trabajado, las piezas son armónicas y el producto del mar llega en condiciones óptimas, algo que no siempre se consigue en una ciudad alejada del litoral marítimo.
Uno de los grandes diferenciales del lugar es la cocina abierta. Desde prácticamente cualquier mesa se puede observar cómo los chefs arman cada pieza, lo que aporta transparencia sobre el manejo de los alimentos y la frescura de los ingredientes. Esta característica también se convirtió en motivo de queja para algunos comensales, que mencionan que el olor a fritura y cocción tiende a impregnar la ropa y el cabello, sobre todo cuando se sientan cerca de la barra. Quienes prefieran evitar ese efecto pueden optar por las mesas exteriores o solicitar ubicarse lo más lejos posible del área de trabajo.
En materia de ambiente, el lugar es descrito como simple y acogedor. La decoración no anticipa el nivel gastronómico de la propuesta, lo que para varios visitantes termina siendo una grata sorpresa: no se trata de un espacio ostentoso, sino de un bistró íntimo donde la prioridad está puesta en el producto. Cuenta con terraza, aunque en ciertos momentos del año no se encuentra habilitada, y dispone de un mini estacionamiento para quienes lleguen en vehículo. Es un espacio pet friendly y ofrece alternativas sin TACC, lo que lo vuelve accesible para personas con distintas necesidades.
El corazón de la propuesta es, sin lugar a dudas, el sushi. La carta incluye opciones para todos los gustos: desde el clásico Patagonia Roll, que incorpora ingredientes regionales, hasta combinaciones más arriesgadas que mezclan sabores dulces y salados. El plato más pedido por quienes ya conocen la casa es el omakase, disponible en versiones de 18 y 24 piezas, una modalidad que permite probar distintos rolls, nigiri y sashimi en una misma experiencia. También se ofrece un set variado para llevar, ideal para quienes prefieren disfrutar del sushi delivery o retirar en el local y consumir en casa.
Los rolls se sirven en piezas de tamaño generoso, algo que varios visitantes valoran especialmente. El tartar de atún, el ceviche mixto (con mariscos y pesca blanca) y el ceviche de pesca blanca son otras de las estrellas de la carta de entradas. Quienes gustan de los boquerones suelen recomendar este plato como una de las sorpresas más agradables del menú. Para los que prefieren opciones calientes, los rolls fritos y la paella son alternativas recurrentes, aunque algunos clientes advirtieron que el rebozado de ciertos rolls fritos resulta algo empalagoso y difícil de procesar.
Fuera del mundo del sushi, el menú se extiende a otras preparaciones que vale la pena destacar. Los raviolones de trucha con salsa de almendras tostadas aparecen una y otra vez en los comentarios como uno de los mejores platos de la casa, incluso para comensales que no son fans del sushi. La provoleta con gambas al ajillo, las empanadas de langostinos y queso, el pulpo a la gallega, los fideos de espinaca y los escabeches completan una carta pensada para compartir y probar distintos sabores en una misma velada. Para el cierre, el cheesecake de frutos rojos y el chocolate blanco bañado en frutos rojos son los postres más mencionados.
La carta de vinos es acotada pero está bien curada, con fuerte presencia de etiquetas regionales patagónicas que maridan tanto con los rolls de sushi como con los platos de pescado y mariscos. Esto es un punto a favor importante, ya que permite sostener la comida con propuestas locales sin necesidad de recurrir a vinos de otras zonas del país. Eso sí, conviene tener en cuenta que en algunas oportunidades la copa de vino fue percibida como cara para lo que ofrece, por lo que muchos prefieren pedir botella para compartir y optimizar la relación precio-calidad.
El servicio es otro de los puntos altos del restaurante. La atención es cálida, cercana y profesional, con personal que conoce el menú y está dispuesto a asesorar en la elección de los rolls y las piezas de sashimi o nigiri. Algunos mozos, como Sabrina, Julieta y Juli, son mencionados por nombre por su trato amable y por hacer sentir al cliente como en casa. El local también organiza eventos especiales, como catas de vino acompañadas con platitos, que se realizan principalmente los jueves y convocan a un público amante de la gastronomía.
En cuanto a los precios, la casa se ubica en un rango medio (nivel 2 de acuerdo con referencias de Google), algo razonable si se considera la calidad del producto y que Bariloche suele tener valores elevados en su oferta gastronómica. Varios clientes destacan que por el precio que se paga en otros restaurantes tradicionales de la zona, aquí se obtiene sushi fresco, porciones abundantes y una experiencia mucho más interesante. Eso sí, conviene moderar las expectativas: no se trata de un sushi bar económico, sino de una propuesta seria que cobra acorde a la materia prima que utiliza.
Entre los aspectos a tener en cuenta antes de visitarlo, además del tema del olor de la cocina ya mencionado, están los tiempos de espera: algunas mesas reportaron hasta 40 minutos entre una entrada y el plato principal, sobre todo en horario pico, por lo que conviene ir con tiempo o reservar previamente. También se registraron casos aislados en los que los pedidos llegaron con errores o en los que algún comensal percibió el producto como poco fresco, lo que parece responder más a jornadas puntuales que a una constante del lugar.
Otro detalle que varios visitantes sugieren mejorar es la iluminación y la ambientación general del salón, que podría sumar música funcional y wifi para clientes. La incorporación de una carta de tragos más detallada y bien ejecutada es otra demanda recurrente entre quienes quieren redondear la noche con un cóctel después del sushi.
Para reservar, el local permite hacerlo online y también acepta consultas por teléfono al 0294 414-2144. Su cuenta oficial de Instagram es @delazulbariloche, donde suele publicar las novedades del menú, los eventos especiales y los combos de sushi para llevar. El horario de atención es amplio: de lunes a domingo de 19:30 a 23:00, y los martes también abre al mediodía desde las 7:30, ideal para quienes prefieran almorzar rolls, sashimi o alguno de los platos de la carta.
En síntesis, Del Azul Bistro & Sushibar Bariloche es una opción muy recomendable para quienes buscan comer sushi en Bariloche sin resignar calidad ni variedad. Ofrece una cocina honesta, con producto fresco, atención cuidada y una identidad propia que lo diferencia del resto. Como toda propuesta, tiene detalles a mejorar, pero quienes se animen a probarlo encontrarán un lugar donde el sushi, los rolls, el ceviche y los platos de marisco se toman en serio.