Oni Ramen
AtrásEn la salida oeste de San Carlos de Bariloche, sobre la Avenida Ezequiel Bustillo a la altura del kilómetro 13.900, funciona Oni Ramen, un proyecto gastronómico que se ha convertido en una referencia obligada para los amantes de la comida japonesa en la Patagonia argentina. Detrás de este Foodtruck se encuentran Irina y Lucas, una pareja que abandonó otras carreras para perseguir un sueño: servir ramen casero con el nivel de calidad que aprendieron a valorar tras años de viajes y formación autodidacta.
El lugar opera bajo un formato de izakaya al aire libre, ambientado con linternas, guirnaldas y música cuidadosamente seleccionada que recrea la atmósfera relajada de los bares japoneses tradicionales. La barra en forma de L cuenta con banquetas altas, y para los días fríos disponen de estufas que permiten disfrutar la experiencia incluso bajo lluvia o nieve. Adicionalmente, en el patio hay más mesas bajas, y todo el entorno está rodeado de verde, lo que refuerza esa sensación de estar comiendo en un rincón de Japón.
Qué ofrecen y cómo funciona la carta
Uno de los rasgos más distintivos de Oni Ramen es que su menú cambia cada semana. Irina y Lucas publican en su cuenta de Instagram (@oniramen.co) la receta del día antes de cada apertura, lo que genera expectativa y permite a los comensales planificar su visita según sus preferencias. Los fideos siempre se elaboran en el momento, el caldo se cocina durante horas con técnicas de fermentación y reducción que requieren paciencia, y el kimchi, así como otros encurtidos como el jengibre pickle, son preparados por ellos mismos con receta propia.
Además del ramen, la propuesta incluye entradas de gyozas y temaki. Las gyozas han sido destacadas por varios visitantes japoneses que probaron el lugar y las compararon con las de su país natal, señalándolas como idénticas a las originales. El temaki de trucha con salmón gravlax y los rolls de arroz con alga, salmón y caviar son otras opciones recurrentes en el menú. Cabe aclarar que, al ser un proyecto pequeño y trabajar con productos frescos, los insumos se agotan rápido; las gyozas especialmente suelen terminarse antes del cierre.
Puntos fuertes del lugar
La mayoría de quienes han probado el lugar lo describen como uno de los mejores ramen del país, e incluso algunos viajeros experimentados que han recorrido distintos continentes lo catalogan entre los más destacados a nivel mundial. El caldo es repetidamente elogiado por su profundidad de sabor, con un nivel de umami que se percibe desde la primera cuchara, y los fideos, al ser frescos, tienen una textura y mordida muy diferente a los industriales.
A la calidad gastronómica se suma la calidez humana de los dueños. Lucas suele cocinar a la vista de los clientes y no tiene inconveniente en explicar el proceso, contar la historia de cada preparación o recomendar el plato según el paladar del visitante. Irina gestiona la atención al público y cuida los detalles de servicio. Las reseñas mencionan constantemente la «buena onda» del equipo, la dedicación artesanal y la sensación de estar comiendo en la casa de alguien que cocina con pasión.
Otra fortaleza es la posibilidad de pedir para llevar. Muchos visitantes destacan que el ramen viaja bien incluso en trayectos largos, manteniendo la temperatura gracias a un envase que conserva el calor durante más de quince minutos, lo que resulta ideal para alojamientos alejados del centro.
Aspectos a tener en cuenta antes de ir
El local es pequeño. Las plazas en la barra son limitadas y en horario pico es habitual esperar. Quienes vayan en grupo deben considerar que el espacio no admite mesas grandes, ya que la disposición física no está pensada para numerosas. Como contrapartida, en el patio exterior hay mayor disponibilidad de bancos y mesas, aunque la comodidad varía según el clima.
Otro punto importante es que el baño pertenece al complejo donde se emplaza el foodtruck, no al local en sí, por lo que su estado y limpieza dependen de la administración general del predio. Tampoco ofrecen cubiertos occidentales, únicamente palillos, por lo que conviene practicarlos antes o pedir una cuchara, que sí facilitan sin problema.
El precio del plato de ramen se ubica en un rango medio-alto para la zona (aproximadamente 30.000 a 40.000 pesos argentinos por unidad), una cifra que genera opiniones divididas. Quienes valoran el trabajo artesanal y los productos frescos consideran que está justificado; otros visitantes lo perciben caro en relación con el tamaño de la porción, especialmente en una ciudad donde abundan opciones gastronómicas más accesibles.
La oferta vegetariana es limitada. Si bien de tanto en tanto preparan un ramen con base vegetal, proteína de soja texturada o variantes con miso y vegetales, no siempre está disponible, y el aviso se realiza recién el fin de semana en redes sociales. Las personas veganas o vegetarianas estrictas deberían consultar la publicación de esa semana antes de trasladarse hasta el lugar, que queda a unos quince kilómetros del centro de Bariloche.
Respecto al horario, ha habido casos en los que la apertura se retrasó treinta o cuarenta minutos respecto al horario publicado, algo que puede generar inconvenientes a quienes viajan desde lejos, especialmente en temporada alta cuando el resto de la ciudad tiene ofertas más cercanas.
Información práctica para el visitante
Oni Ramen abre de miércoles a domingo, de 19:00 a 22:30 horas. Los lunes y martes permanece cerrado. El teléfono de contacto es 0294 457-7833 y pueden seguir la cuenta de Instagram @oniramen.co para conocer el menú semanal. El lugar cuenta con estacionamiento propio dentro del complejo, acepta mascotas y dispone de opciones para llevar. La forma de pago recomendada es consultar directamente, aunque generalmente aceptan efectivo y transferencias.
Se recomienda llegar temprano, idealmente dentro de la primera hora de apertura, para asegurarse lugar sentado y disponibilidad completa de entradas como las gyozas, que suelen agotarse. Para quienes se alojan en la zona de Playa Bonita o Villa Nahuel Malal, la visita es muy accesible; para quienes vienen del centro, conviene organizarse con tiempo o incluso combinar la cena con un paseo por la costa del lago Nahuel Huapi, ya que el local se encuentra rodeado de un entorno natural muy fotogénico, ideal para caminar antes o después de comer.
En definitiva, Oni Ramen no pretende competir con la oferta masiva ni con las típicas casas de sushi de la ciudad. Su propuesta es otra: ramen casero con identidad propia, atendido por quienes están detrás del proyecto y elaborado en pequeñas cantidades. Es un lugar para quienes valoran el proceso, la frescura y la experiencia por sobre la cantidad. Si eso encaja con lo que estás buscando, quedarse indiferente tras probarlo.