Uni Omakase
AtrásUbicado en el corazón de Palermo Hollywood, sobre la calle Guatemala al 5820, Uni Omakase se presenta como una de las propuestas más serias de sushi tipo omakase que ofrece Buenos Aires. Se trata de un espacio pequeño, con capacidad para apenas 12 comensales acomodados en una barra frente a los itamaes, donde la gastronomía japonesa se trabaja con una lógica muy distinta a la de una casa de sushi tradicional: no hay menú a la carta, ni variedad de rolls, ni palta. Aquí el comensal se entrega a la decisión del chef y acepta lo que llegue al mostrador, en una secuencia de pasos cuidadosamente diseñada.
La experiencia del omakase
La palabra omakase describe justamente eso: ponerse en manos del cocinero. En Uni Omakase el recorrido gastronómico suele extenderse entre 14 y 18 pasos, dependiendo de la temporada, e incluye preparaciones que combinan técnicas clásicas japonesas con materia prima argentina. Entre los protagonistas aparecen piezas de besugo, lenguado, corvina, trucha arcoíris, atún rojo, langostinos, vieiras y ostras, con un uso muy limitado del salmón, que se reserva para ocasiones puntuales.
El arroz merece un párrafo aparte. Según relatan los propios clientes y la información disponible en redes, el local trabaja con un arroz importado de Japón, de grano corto, preparado con vinagre estilo Kurosu, lo que aporta ese color más oscuro y notas terrosas que contrastan con el sabor delicado del pescado. La textura, ni demasiado pegajosa ni completamente suelta, es uno de los sellos que más se elogian en las reseñas dejadas por los visitantes.
El rol del itamae y el servicio en barra
El formato de barra permite observar cada movimiento. Los nigiri se moldean a la vista, el flameado de algunos cortes se ejecuta frente al plato y, antes de cada entrega, el chef describe el pescado, su origen y la técnica aplicada. Varios nombres aparecen repetidos entre los comentarios: Francisco, Nicolás, Pablo, Sergio, Felipe y Daniel son algunos de los itamaes que han pasado por la casa, así como Oriana, una de las pocas mujeres en este rol en el circuito porteño. La sommelier también suele ser mencionada, generalmente con apellido como Camila o Paola, y se encarga del maridaje con sake o vinos.
El ambiente es deliberadamente íntimo y silencioso. Música suave de jazz, luces bajas, vajilla sobria. Quienes buscan una salida para conversar en voz alta probablemente no encuentren aquí su lugar; el tono general se acerca más al de una cena ceremoniosa que al de una salida nocturna.
Bebidas: sake, vino y combinaciones
El sake es compañero casi obligatorio del recorrido. De forma predeterminada, la experiencia incluye entre 3 y 4 variedades de sake servidas en pequenos shot que se van intercalando entre los pasos para limpiar el paladar y resaltar matices. Las etiquetas cambian según disponibilidad, y suelen incluir opciones más clásicas como sparkling sake para el cierre.
Para quienes prefieran vino, el local ofrece un maridaje adicional con curaduría de la sommelier. Sin embargo, vale la pena aclarar algo que varios clientes han mencionado: el maridaje vínico encarece notablemente la cuenta y, para quienes no suelen tomar vino, el sake ya incluido suele ser suficiente. También hay cervezas de arroz y opciones sin alcohol, ideal para quienes conduzcan o simplemente prefieran no beber alcohol.
El cierre: el postre que se recuerda
De todos los pasos, el postre se lleva una cantidad desproporcionada de elogios. El helado de sésamo negro, la crema helada de garrapiñadas con té verde genmaicha y los pastelitos de té matcha son algunos de los cierres que más aparecen en las fotografías compartidas. Hay quienes vuelven exclusivamente por esta última parte del recorrido, lo que dice bastante de su nivel de ejecución.
Lo que se debe tener en cuenta antes de reservar
Uni Omakase funciona exclusivamente con reserva previa, de martes a domingo entre las 20:00 y las 00:30 horas (los lunes permanece cerrado). La reservación se gestiona a través de la plataforma Meitre y exige tarjeta de crédito como garantía; las cancelaciones fuera del plazo previsto pueden generar cargos significativos, algo que ha generado algunas quejas puntuales en redes sociales. Por eso conviene confirmar bien la fecha antes de bloquear.
Precio y relación costo-beneficio
El valor ronda los 150.000 pesos argentinos por persona solo por el menú de pasos, a lo que se suman las bebidas si se opta por maridaje de vinos. Es, sin dudas, una de las experiencias gastronómicas más caras de la ciudad, comparable con el nivel de precio de otros omakases como Osaka o La Cueva. La gran mayoría de los visitantes considera que el precio se justifica, pero también existen voces críticas que señalan que en ciertas visitas la pesca del día no acompañó o que hubo repeticiones entre los pasos.
Otras consideraciones logísticas
El local cuenta con un único baño para todo el servicio, lo cual puede generar colas. La acústica del lugar hace que se escuche todo lo que sucede en la barra, por lo que las conversaciones de mesa contigua forman parte del ambiente. También se han reportado casos puntuales de música fuerte antes y después del horario de atención, lo cual generó quejas de vecinos del edificio.
Lo que funciona muy bien
- El producto: el pescado es de altísima calidad, con una frescura difícil de encontrar en otros locales de Buenos Aires.
- La técnica: los nigiri, el flameado, el ahumado con astillas de olivo y la manipulación del arroz están a la altura de un referente internacional.
- El servicio: la atención del personal es señalada una y otra vez como el punto más fuerte de la experiencia.
- El sake: la selección y la forma en que se incorpora al recorrido funciona como una clase introductoria para quienes nunca lo probaron.
- El detalle: muchas ocasiones especiales (cumpleaños, aniversarios) reciben algún reconocimiento extra por parte del equipo.
Lo que podría mejorar
- El tamaño del local y el baño único generan incomodidades evidentes.
- La política de cancelación con tarjeta de crédito y la comunicación tras cancelaciones del propio local ha dejado varios clientes molestos.
- Algunos visitantes sintieron que el ritmo del servicio era demasiado rápido y no dejaba tiempo suficiente para disfrutar cada bocado.
- En contadas ocasiones, la pesca del día no fue la más interesante, y hubo repeticiones de ingredientes entre pasos.
Una opción para entender la cocina japonesa en Buenos Aires
Más allá de los detalles logísticos, Uni Omakase cumple con lo principal: ofrece una ventana seria a la cocina japonesa tradicional reinterpretada con producto local. No es un lugar para ir a comer sushi en cantidad, ni para repetir piezas como en otros formatos. Es una experiencia educativa, guiada, donde el comensal aprende sobre tipos de arroz, métodos de curación y variedades de sake mientras degusta. Para quienes ya han hecho omakase antes, es probable que lo ubique entre los mejores de la ciudad. Para quienes se acercan por primera vez, es una excelente puerta de entrada a un formato que en Argentina todavía se conoce poco.
La recomendación clásica es sentarse, dejar el celular a un lado y dejarse llevar. Para reservar, se puede escribir por WhatsApp al 011 7615-9486 o hacerlo directamente desde la plataforma Meitre.